Page 12 - Vale, Max y el Tesoro de los Datos Personales
P. 12

Fue entonces que nos surgió otro horrible pensamiento:

               perder o no tener nuestra propia acta de nacimiento.


               Nadie nos conocería, ni siquiera nuestra abuela,

               ni en la casa, ni en la calle y no iríamos a la escuela.
   7   8   9   10   11   12   13   14   15   16   17